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10/08/2006

El error guanajuatense... Primera parte

   Por el momento hoy dejo a lado a Roderic y escribiré sobre mi exilio en Guanajuato, sobre lo que creí y no creí; sobre mi autoengaño en dicha ciudad y mi autoengaño conmigo mismo... 

   Entre la soledad, el engaño y la arrogancia

   No es como siempre creí; viví en un engaño (algo a  lo que estoy acostumbrado) duante mucho tiempo. La primera vez no fue tan difícil (pero, después de todo, el lapso de tiempo fue muy corto). Y regresé, una, dos, quizá tres veces, pero todo había sido en vano. Y ahora vuelvo a exiliarme y esta vez creo que sí va en serio (nada de viajecitos cortos de 4, 6 meses). Y fue la primera vez (no, más bien la segunda vez; aquélla sólo fue un engaño) que sentí aquel sentimiento del cual no puedo aclarar mi mente, del cual ni siquiera puedo dar una definición concreta... Quizá mis palabras no sean tan profundas ni sean manejadas con sinónimos pretenciosos, simplemente así yo escribo, así yo me expreso. Hoy la soledad me recuerda a mis interminables (y efímeros) sueños... Aquello de lo cual no puedo despojarme pero que en realidad es algo innato en mí, algo con lo que vivo y gozo (e incuestionablemente sufro). Siempre están ahí, pero son efímeros. Hoy no sé lo que soy pero debería saberlo (¿?). La soledad es un conjunto de emociones frías y distantes, mezcladas en un cúmulo de excitación engañosa, remordimientos y lágrimas constantes. Mi engaño radica en el momento de escribir mis guiones o novelas, donde mis personajes, que son una parte mía y confluyen en la totalidad de mi ser, sufren constantemente con la vida y se refugian en la soledad; pero quizá la soledad no sea un refugio en sí, quizá sea algo más y no sólo un engaño. Me siento atrapado en un mundo de imágenes cuyo sentido carece de significado. Escucho arrogantes palabras que no puedo recitar a causa de este enclaustro. Creí conocer el significado de lo antes conocido en mis susodichos escritos, pero ¿por qué no puedo reflejar a los demás ese significado? ¿Creí? ¿Creo? Antes conocía a alguien mucho más sabio que yo y me dejaba guiar por sus conocimientos con el fin de seguir alimentando mi mente; ahora creo conocer a alguien más sabio que yo y bloqueo mi mente a sus palabras, porque éstas son más arrogantes que sabias. Creen conocerlo todo, creen que por hablar pretenciosamente son más cultos que los demás, pero no, sólo son unos arrogantes y pedantes... ¡Y yo hablo de esto cuando en realidad hablaba de la soledad!

   Mi error no sólo fue creer en una visión utópica, y por ende optimista, de Guanajuato; mi error no sólo fue creer que el esconderme bajo el manto de la soledad me iba a convertir en un hombre frío y fuerte; mi error fue, en gran parte, creer que podría olvidar a mis seres queridos sin derramar una sola lágrima; que jamás los extrañaría y que jamás los querría... La realidad es que he derramado más lágrimas en tan pocos días que no se comparan con las lágrimas que he derramado en toda mi vida... Y en particular mis lágrimas van dirigidas a la persona que quizá menos valor le he dado en proporción con todo lo que ella me ha brindado y lo poco que la he valorado... Mi madre...

   Mi error fue creer en algo en lo que nunca creí...

10/08/2006 12:20 Autor: El Ladrón de Almas. Enlace permanente. Tema: Su Alteza Serenísima No hay comentarios. Comentar.

23/08/2006

El error guanajuatense... Segunda parte

   El joven que perdió sus sueños (y el amor)

   Quizá fue una estupidez haberlo dicho (o haberlo hecho) pero así fue, así sucedió. Cumplí los 18 años y después los 19 y el mundo era completamente mío. Artes Audiovisuales mi destino. Francia, el cine, la música, las novelas gráficas, luego Orwell, luego Wilde y luego todo lo demás... Pero el mundo, el mundo era mío como lo era para todos los demás. Y el mundo, el mundo se destruyó dejándome solo y sin la compañía de ellos, mis sueños, mis anhelados sueños; aquéllos que murieron sin haber vivido primero, aquéllos que no alcanzaron a respirar la efímera gloria de su huésped (yo), aquella gloria que murió junto con todo lo demás...

   Veni, vidi, vici.

   Pero después de la ascensión llega la caída y hoy Guanajuato me lo recuerda. No importa ya que pronto cumpliré 24 años, no importa ya ni siquiera el vacío en el que vivo. Y ahora yo soy el nefasto reflejo de lo que otrora vez fui y el espejo, el espejo se cae y se rompe en mil pedazos...

   Dames i cavallers avui Rodrigo González Gutiérrez s'ha enamorat d'un utòpic amor; un amor impossible;una noia els sentiments de la qual cap a mi són tan aliens com els anhels de llibertat en un estat totalitari.


   Mès no dic el perquè ja que les paraules manquen del sentiment nat que la meva ànima dicta... La solitud, la trista solitud i adéu per mai...



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