El error guanajuatense... Primera parte
Por el momento hoy dejo a lado a Roderic y escribiré sobre mi exilio en Guanajuato, sobre lo que creí y no creí; sobre mi autoengaño en dicha ciudad y mi autoengaño conmigo mismo...
Entre la soledad, el engaño y la arrogancia
No es como siempre creí; viví en un engaño (algo a lo que estoy acostumbrado) duante mucho tiempo. La primera vez no fue tan difícil (pero, después de todo, el lapso de tiempo fue muy corto). Y regresé, una, dos, quizá tres veces, pero todo había sido en vano. Y ahora vuelvo a exiliarme y esta vez creo que sí va en serio (nada de viajecitos cortos de 4, 6 meses). Y fue la primera vez (no, más bien la segunda vez; aquélla sólo fue un engaño) que sentí aquel sentimiento del cual no puedo aclarar mi mente, del cual ni siquiera puedo dar una definición concreta... Quizá mis palabras no sean tan profundas ni sean manejadas con sinónimos pretenciosos, simplemente así yo escribo, así yo me expreso. Hoy la soledad me recuerda a mis interminables (y efímeros) sueños... Aquello de lo cual no puedo despojarme pero que en realidad es algo innato en mí, algo con lo que vivo y gozo (e incuestionablemente sufro). Siempre están ahí, pero son efímeros. Hoy no sé lo que soy pero debería saberlo (¿?). La soledad es un conjunto de emociones frías y distantes, mezcladas en un cúmulo de excitación engañosa, remordimientos y lágrimas constantes. Mi engaño radica en el momento de escribir mis guiones o novelas, donde mis personajes, que son una parte mía y confluyen en la totalidad de mi ser, sufren constantemente con la vida y se refugian en la soledad; pero quizá la soledad no sea un refugio en sí, quizá sea algo más y no sólo un engaño. Me siento atrapado en un mundo de imágenes cuyo sentido carece de significado. Escucho arrogantes palabras que no puedo recitar a causa de este enclaustro. Creí conocer el significado de lo antes conocido en mis susodichos escritos, pero ¿por qué no puedo reflejar a los demás ese significado? ¿Creí? ¿Creo? Antes conocía a alguien mucho más sabio que yo y me dejaba guiar por sus conocimientos con el fin de seguir alimentando mi mente; ahora creo conocer a alguien más sabio que yo y bloqueo mi mente a sus palabras, porque éstas son más arrogantes que sabias. Creen conocerlo todo, creen que por hablar pretenciosamente son más cultos que los demás, pero no, sólo son unos arrogantes y pedantes... ¡Y yo hablo de esto cuando en realidad hablaba de la soledad!
Mi error no sólo fue creer en una visión utópica, y por ende optimista, de Guanajuato; mi error no sólo fue creer que el esconderme bajo el manto de la soledad me iba a convertir en un hombre frío y fuerte; mi error fue, en gran parte, creer que podría olvidar a mis seres queridos sin derramar una sola lágrima; que jamás los extrañaría y que jamás los querría... La realidad es que he derramado más lágrimas en tan pocos días que no se comparan con las lágrimas que he derramado en toda mi vida... Y en particular mis lágrimas van dirigidas a la persona que quizá menos valor le he dado en proporción con todo lo que ella me ha brindado y lo poco que la he valorado... Mi madre...
Mi error fue creer en algo en lo que nunca creí...
