Roderic... Tercera parte

Roderic 

    Diuen que sóc un villano, però no ho sóc... ¡Diantre! A veces olvido que mi lengua mater es el castellano y no el catalán (mis abuelos se exiliaron de España a causa del Generalísimo imbécil Francisco Franco, no yo). En fin, sigamos con esto... Dicen que soy muy rudo; bueno, tal vez lo sea; pero sólo soy un chico humilde quien se gana la vida de una manera decente en este país: robo a los ricos para dárselo a los pobres y como yo soy pobre desde niño, me merezco una parte de lo que robo, ¿me equivoco? Jo sóc el Roderic... l'antiheroi favorit de Mèxic .    

   Todo empezó cuando me enojé con mi novia y la dejé en Guadalajara para ir a Monterrey en donde tenía unos asuntos que atender (bueno, el trabajar no justifica enojarse con su vieja pero da igual). Mis trabajos en la sultana del norte por lo general son muy aburridos, no hay nada que hacer por allá; las mujeres no son tan bellas como las jaliscienses y su acento está para morirse, ¡cony! Trabajaba para el señor Gómez, un benzodiacepinómano hijo de puta con muchos traumas. No perderé el tiempo contándoles el cómo inicié trabajando para ese tocacollons, simplemente digamos que me salí porque las oportunidades económicas estaban por otro lado (en el lado personal). Mi coche: un BMW S3 Berlina; mi ambición: 3 millones de pesos que un tal Sánchez le había robado a Gómez. Sánchez es un mariquita que según tenía entendido saldría por la noche a reunirse con su jefe en la capital gay mexicana: Guadalajara (es lo genial de esta ciudad, con tantas mujeres hermosas donde la mayoría de los hombres son homosexuales y nos dejan más carne de donde agarrar; no me malinterpreten, no soy misógino, simplemente soy un degustador de carnes femeninas). Todo fue tan simple como cancelar el boleto de Sánchez y hacer que se tardara lo más posible en llegar a la estación de trenes (¡qué cony! ¿A poco no creen que un tío como yo sepa de informática y esa putadas y pueda cancelar un boleto y arreglar los semáforos a la manera que me plazca?) Me encargué de que no hubiese ningún coche con las placas de Jalisco en el estacionamiento (a veces con vandalismo) y convencí a la señorita del Hotel Hell Inn para que no reservara nada al mariquetas de Sánchez (eso se llama poder de persuasión, es lo que yo hago y lo hago muy bien). No tardó en aparecer Sánchez; al final dejé que me convenciera por míseros 100 mil pesos, aunque él no sabía que los otros 2.9 millones pronto serían míos (así se la gastan estos tercermundistas que en vez de portar tarjetas de crédito o débito prefieren cargar con efectivo y en billetes de 500 y 1000 pesos, por desconfianza o por ignorancia). Al llegar a Guadalajara lo dejé en Periférico aunque bien lo podría haber dejado en Patria sino fuera por sus mariconerías. Llamé a un amigo de la policía y le conté todo lo que podía (es uno de esos policías corruptos que con tal de obtener más dinero ayudaría hasta a un héroe como yo). Decidí ir directamente hasta la guarida del Mudo mientras mi amigo el polaca repartía justicia: el Sánchez a la cárcel y los 2.9 millones rumbo a una cuenta, dividida para el polaca y para mí.  Pero antes, una pequeña parada... Noté que alguien me perseguía (en un Maranello); me detuve cerca del Periférico y vi que alguien se bajaba del Ferrarri; era Gómez. Sacó un revólver pero antes de que pudiera apuntarme el muy imbécil, le di un tremendo putazo en su cara (mi especialidad). Le quité los pantalones y tomé una botella de gasolina del portaequipaje de mi coche (lista para convertirse en cocktail molotov; lo aprendí de ETA), y encendí (literalmente) el BMW (mejor era quedarse con el Ferrari). Le dediqué una sonrisa y creo que no se lo tomó muy a bien. Regresando a lo importante... El Mudo es demasiado imbécil, y demasiado callado, como para representar un problema para mí... Dejémoslo en que un buen putazo en su rostro y de nuevo, unos buenos conocimientos en informática y en persuasión, hicieron que mi cuenta bancaria subiera un poco más de lo usual y mi sed de venganza se calmara un poco... (¡Oh vamos! ¿a quién engaño con eso de mis conocimientos informáticos? Todo fue una pinche suerte).

   Dicen que tengo un acento español muy marcado... ¡Coño! Yo no lo creo, más bien me tienen envidia...

26/07/2006 15:55

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